lunes, 3 de marzo de 2008

Gente

Me gusta la gente cuando es anónima. Porque GENTE es una palabra que implica anonimato, masa, personas sin nombre. No quiero poner nombre a la gente. La gente es eso... GENTE. Me subo al autobús y hay unas 20 "gentes", les miro sin verles y no me siento en la obligación de saludarles ni de sonreirles. Ahí está la gracia, les doy los buenos días si me apetece. Así que mi buenos días a la gente tiene mucho más valor que mi buenos días obligado al entrar en la oficina, donde la gente ya tiene su nombre: María, Belén, Manuel, Patricia. Era gente el chico del bar de al lado de mi casa. Era, hasta que se me ocurrió un día entrar y comprar un poco de embutido y una barra de pan (es un bar-tienda). Maldita la hora. Ahora tiene su nombre y todos los días al pasar por el bar para ir al metro me giro, sonrío y saludo con la mano. Y él me responde. El puñetero bar tiene cristal. Estoy estudiando posibles itinerarios alternativos para ir al metro en los que pueda seguir encontrándome con GENTE.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

ese es mi ramonchu! que coñazo tener que saludarle todos los dias.

Anónimo dijo...

Ramón, sólo le compraste embutido, no hace falta que seas su colega...jajajaja...

FDO: Anonimo

Rayo Verde dijo...

Es lo que tiene la GENTE, de hecho es lo que te permite ciertas parcelas de intimidad aunque estés rodeado. Puedes ser tu mismo. NO tienes que tener una pose porque estás en el trabajo y allí no importan los problemas personales, siempre tienes que estar bien y siempre tienes que cumplir. Con los amig@s pasa lo mismo, dicen que la confianza da asco, pero yo no puedo pagar con un amigo mi mal día. Sin embargo, si estás rodeado de GENTE, puedes tener mala cara, mal caracter y no fingir.

Victoria dijo...

A mi me gusta la gente con nombre y apellido, me gusta conocerla y saber lo que compartimos y no.

Me gusta saber que no soy una masa, sino que el carnicero hará ver que me trata distinto que al resto, sólo por saber mi nombre. Tal vez me alegre el día que el empujón de la gente del bus torno gris.

Ramón, si me das a elegir prefiero nombre y dos apellidos a únicamente GENTE.

Besos

Ramón de Mielina dijo...

No si a mí también me gusta que el carnicero me conozca y me de un trato más personal que al resto pero también me gusta que la carnicería no esté en la puerta de mi casa y que tenga la obligación de saludar incluso si no me apetece.

J. dijo...

un voto para victoria

el juglar dijo...

GENTE en mayusculas
son personas minusculas
somos todos unas gotas mas, tenemos la importancia
que nos dan los demas.

Dale al chico del bar lo que vale para ti,
ni mas ni menos.

Lorenzo de Medici dijo...

Que triste catalogar como "gente".... es como pensar yo tengo mi vida y el resto son "gente". Prefiero que los que me encuentro no sean "gente" sino vidas diferentes que interactuen en la mía. Que tengo que saludar! pues que así sea pero eso sólo lo decido yo, ¿qué ocurre si no lo hago? ¿que esa "gente" no me considera simpático? pues vaya problema si a fin de cuentas la considero "GENTE"

Miranda dijo...

lo mas facil es ser antisocial, lo que ocurre es que hay mucha gente que, en contra de su voluntad muchas veces, son encantadores.... yo no tengo ese problema; pocas veces soy un encanto, en contra de mi voluntad.

Ramón de Mielina dijo...

Hay normas sociales, de educación... y hay que seguirlas que para algo vivimos en sociedad y no cada uno en su cueva aislado. Muchas veces me alegro de poder saludar a alguien, incluso si ese alguien es GENTE con nombre. Pero otras veces me siento obligado a seguir esas normas y me repatea, sinceramente.

J. dijo...

no tienes porque seguir esas normas ramón. eres demasiado simpatico con esa gente que dices

Anónimo dijo...

¿no es de falsos saludar a personas que no quieres?

Holly Golightly dijo...

Mi opinión en este caso está un poco dividida.
Me encanta que la panadera de toda la vida me salude por mi nombre, que le pueda llamar y decirle: oye encárgame 4 que paso luego! Me gusta el ambiente de barrio, y me encantaría mantenerlo siempre.
Aun así, la percepción que tengo es que ahora todo funciona de forma más impersonal. En las tiendas eres simplemente un número, o una tarjeta de crédito. En el gimnasio eres una llave o un número de taquilla. En el bus, eres una petarda/o más que te quita el sitio o empuja. Y en el bar eres un borrachillo de los del sábado noche.

Eso sí, está claro que hay días que no te apetece saludar a nadie, que te encantaría estar en tu mundo de yupi y pasar desapercibido. Pero lo harías con la “gente” y con los que tienen nombre y apellido.

Entonces….dónde está el “tema"? En la “gente”? En los “Nombre y Apellidos”? O simplemente en los “DÍAS ROJOS”?