miércoles, 17 de septiembre de 2008

Hoy es el día

Hoy he vuelto a la infancia. Como un niño, me he pasado la mañana arrodillado delante de los coches haciendo "pssss, psss, pssss...".

Primero ha sido un gorrioncillo que no podía volar. Deberían enseñarnos cómo llamar a los pájaros para que se acerquen porque me he pasado mi cuarto de hora ahí y mis señales no han surtido efecto y el pajarillo se ha quedado ahí entre las cuatro ruedas, justo en el medio.

Sigo andando y me encuentro un gatito de no más de un mes y medio solo, negro, con las patas y la tripa blanca y los ojos amarillos -"Mamá, te prometo que me estaba mirando y me maullaba a mí, no he podido dejarlo en la calle... ¿me lo puedo quedar? ¡porfi, porfi, porfi!"-. He ido al logopeda y he vuelto y ahí seguía con los mismos ojos -"Me miraban, de verdad, va en serio"-. Un gato juguetón. La primera vez se ha asustado por un coche y se ha metido debajo de otro. He conseguido que saliera pero seguido se ha ido a un jardín cercano. A la vuelta del médico, ahí estaba, -"Me estaba esperando, es el destino"-, he jugado un rato con él mientras hacía llamadas para ver quién podía adoptarlo o, por lo menos, a ver quién podía acogerlo temporalmente hoy porque a la oficina no iba a poder llevármelo... Entre una cosa y otra, el gato se volvió a asustar.

Lo he dejado ahí, en el jardín privado de la urbanización en la que se ha colado, convenciéndome de que su madre estaría por ahí y no quería ser yo quien convierta en Madelaine al gatito. Su familia gatuna andaría por ahí maullando tristemente -"Parecen niños cuando maullan"-.

No obstante, siempre me quedará la duda de si los animales tienen realmente sentimientos humanos o somos nosotros, los dueños de mascotas, quienes se los atribuimos. Claramente si coges un animal de su hábitat natural y le encierras en una jaula o en un zoo, el animal sufrirá y el cambio de situación le causará estrés. ¿Pero hasta qué punto echa de menos a su familia, su árbol, su campo... y no es simplemente el cambio de situación el que le crea el malestar?

Hablando de zoos. Creo que no hay que tener pena por los animales nacidos en cautividad ya que, para ellos, su entorno es en el que han nacido, no hay estrés ni cambios de ambiente por lo que están perfectamente habituados. Dicen que perdieron su instinto pero realmente -yo opino que- nunca lo tuvieron, como el que nace ciego. Otro cantar son los que son hechos presos ya adultos y se les arranca de la selva o la montaña para encerrarlos para uso y disfrute de los humanos.

Nunca me gustarán los zoos.

8 comentarios:

Charlie dijo...

Jajaja qué grande Don Ramón. :)

Yo siempre pienso lo mismo, en cuanto te sacan de perros y gatos no sabemos interactuar con ellos, ni llamarlos, ni las caricias que les gustan... Me ha pasado con un pájaro al que salvé de mi gata y que no dejaba de temblar, con cierto conejo supuestamente enano que solo se deja acariciar cuando está dentro de la jaula...

De acuerdo con el tema zoo, y de acuerdo con que se hace muy difícil irte y dejar un animalillo abandonado cuando ya te has fijado en él.

Tesa dijo...

Los animales viven el día a día, se adaptan. Tienes razón, si nacen en cautividad no extrañan algo que no conocen. Somos nosotros quienes les humanizamos.
Todos los gatitos que pasaron por mi casa (todavía convivo con uno de aquellos) fueron recogidos en la calle.

Saludos

Lien dijo...

Las dos gatas que he tenido se han ido cuando han querido y no volvieron nunca más, ahora prefiero no tener animales, creo que a ellos les gusta andar a su rollo... me han mirado en la calle como te ha mirado ese gatito y no por eso adoptaré a ningún humano ja, pero sí, es difícil seguir de largo y dejar al pobre animalillo ahí.
;)

ALMAGRISS dijo...

Tengo dos pajaritos que supongo habrán nacido en cautividad... no sé, no consigo comprender del todo lo que me dicen... no hablamos el mismo idioma, sólo sé que me odian cuando me olvido de cambiarles el agua, lo noto en sus pequeños ojos de ave...
Los zoos... de pequeña me encantaban.

Besos

hadanae dijo...

con los animales has ido a dar...irracionales? esos somos nosotros...

yo siempre he hablado con mi perro, el que tuve...sé que me entendía a su manera, siempre nos entendimos muy bien.

Respecto al cautiverio, creo que si unos pocos pagan el precio por acercar a los niños una educación en su respeto hacia ellos puede beneficiarles. Claro está, si están bien cuidados y con espacio suficiente.

Pero sí, los animales, pese a que no puedan expresar con palabras sus sentimientos es evidente que sufren, entristecen, se alegran,...

Lo que no me gusta de los parques de animales es ver el comportamiento de muchos humanos. En muchas ocasiones me da vergüenza pertenecer a la raza humana.

Bueno, que esto da para mucho y se supone que tu post debe ser más largo que los comentarios :D

cómo vas con la posición BULB???

Ramón de Mielina dijo...

Que sepais que el gatito al final encontró un nuevo hogar... Mi compañera de trabajo fue a buscarlo por la zona en la que yo lo había visto y se lo ha quedado!!! Y ahora es un gato feliz, recién bañado y vacunado, con su cojín, su cajón de arena y su rascador para las uñas!! :-)

Sí que creo que los animales nos entienden pero no creo que lo hagan de la misma manera o de la misma medida que los humanos. Tendemos a creer que son humanos y no lo son. Yo también soy de los que hablan a su gato! :-)

También odio los circos, se me olvidó escribirlo...



Lo del BULB... esta semana aún no he tenido tiempo!! Este fin de semana iré al campo así que lo intentaré en el río! :-) Te cuento!!

Debster dijo...

:O muy bien Ramón, has hecho la buena obra del día jejejeje.
A mi tampoco me gusta el zoo y los circos... pues hombre! el circo del sol me encantaría ir a verlo :D

BULB????

Murphy White dijo...

Con lo difícil que es a veces entender y tratar a otras personas... Lo de los animales... a mí ya se me escapa!