miércoles, 21 de mayo de 2008

Injusto

Llego a clase de foto y me encuentro que están todos apuntando sus mails y teléfonos en una hoja. Hasta ahí perfecto, aunque dado mi poco gusto por "hacer pandi", la verdad, no me hizo mucha gracia, pero bueno, dejémoslo en que me pareció hasta entrañable, qué bonito, gente que se apunta a un curso para hacer amigos.

Resulta que el objetivo de la dichosa lista con mails y teléfonos no era ser todos super-super-amigos sino que era cortar la cabeza de nuestro profesor. Mientras él se paseaba saludándonos inocentemente, ignorante de su próximo destino, mis compañeros estaban confabulando contra él; huelga decir que mientras le correspondían amables y sonrientes a las muestras de simpatía del susodicho.

¡Hombre ya, tanta falsedad!

Por mayoría habían decidido que querían cambiar de profesor porque éste, digamos el Prof. J., no les satisface. Estoy totalmente de acuerdo en que hay otro profesor, llamémosle el Prof. F., que es muchísimo más ameno, que explica mejor las cosas y que, además, está mucho más bueno (me gustaría saber cómo ha influido que el sujeto en cuestión interactúe con simpatía con todas las féminas de clase). Siempre habrá profesores mejores y peores, qué duda cabe.

Sin oponerme a cambiar de profesor (estamos invirtiendo mucho tiempo, dinero, esfuerzo), no creo que la manera sea escribir un email a la dirección de la escuela firmado por todos diciendo que queremos un cambio de profesor. Imagínate que llegas un día a tu trabajo y te encuentras todas tus cosas en una caja y, cuando preguntas, te dicen: "ayer metiste la pata, así que te hemos echado". ¿Dónde quedaron los toques de atención, la empatía...? ¿¡Dónde?!!

El caso es que se me ocurrió decir que me daba pena aunque creía que, claramente, el Prof. F. era mejor que el Prof. J. Igual podríamos hablar primero con el Prof. J. y ver si las cosas cambian en un plazo razonable... Respuesta: "esto es trabajo y en el trabajo estas cosas pasan. No me da ninguna pena porque yo me estoy jugando mucho más que dinero o tiempo, me estoy jugando mi hobby. En mi trabajo me exigen que haga bien las cosas y si las hago mal me echan. No es nada personal pero la vida no es siempre como nos gustaría".

Mis ojos querían salirse de sus cuencas y rebotar y rebotar. Mi boca se quedó todo lo abierta que pudo durante varios minutos.

Evidentemente a esta chica le han hecho mucho daño en su vida y pobre del que sea su subordinado. ¿De verdad que nunca le han dado un toque de atención y le han dejado cambiar de actitud o enmedar algún error?

Qué miedo, de verdad, que haya gente así suelta por el mundo. Que alguien la hipnotice para ver dónde estuvo el punto de inflexión y le ponga en terapia.

11 comentarios:

Iagui dijo...

Lamentable pero cierto...demasiada infelicidad que justifica cosas como esa...en fin, en el fondo, da gusto pensar que, al margen de todo, aún te quedan polvos de campanilla que repartir mientras el resto de tus compis se han zampao al pobre cocodrilo. Si quieres, hacemos una recopilación de firmas en internet para darle la vuelta a la tortilla y, aunque no hagamos pagado la matrícula dichosa que parece otorgar licencias escabrosas, sí tendrá peso el número.
A POR ELLOS!!!!!!!

Ramón de Mielina dijo...

Estoy recopilando gente para mi causa... conseguí que algunos dijeran que ésa no era la manera!! :-)

Charlie dijo...

Que asquerosa es la mayoría de la gente y qué fácil es que prenda la mecha del odio entre los demás.

Esa gente tiene la cultura de la queja, de la exigencia y del "que se jodan los demás" grabadas a fuego. ¿Y si les expulsaran a ellos por ser malos alumnos? ¿Y si en el colegio/universidad no hubieran podido repetir jamás un examen?

En fin qué te voy a contar, suerte con tu contra-iniciativa.

El auténtico Rayo Verde dijo...

La verdad es que cierta gente deja mucho que desear. Cuando vas a una clase, se supone que vas a aprender, no a tener una juerga dos veces a la semana. Una forma de juzgar a un profesor es si después de las clases sabes más que cuando entraste, no por lo simpático, guapo o agradable que sea. La gente no se centra en lo que se tiene que centrar, solo tienen pajaritos en la cabeza. Una vez tuve una profesora que me dijo que "era bueno tener de vez en cuando profesores malos" (que no estoy diciendo que este sea el caso), y la verdad es que yo creo que tenía razón. Los profes malos hacen que te tengas que sacar tu las castañas del fuego y aprendes a ser más autónomo.

Victoria dijo...

Vuelvo a opinar en tu blog... Estas cosas expresan infelicidad. Al cabecilla de ese grupo la vida le habrá hecho alguna "putadilla" y el resto no habrán sido capaces de explicar en alto que hay otras vías para rectificar las cosas...
También es una pena que gente tan joven vea que el dinero es tan poderoso, que pierdan ideales de lealtad, sinceridad y generosidad.
¡¡Vamos que yo también pienso que son unas joyitas!!

Ramón de Mielina dijo...

Pues después de todo esto... los colegas han ido directamente a la escuela sin haber hablado con el profesor... Han escrito un mail, lo han firmado todos y lo han entregado... ¡¡¡Increible!!! Sólo 3 personas no hemos firmado el dichoso mail. Decepcionante. Es lo que tiene ser democrático.

Anónimo dijo...

Ramón, el santo de las causas perdidas... ¡¡¡

Fdo:

Debster dijo...

Ánimo en tu causa!!
Todos merecemos una segunda oportunidad y el que en algun momento te den un toque de atención viene bien para que te des cuenta de las cosas ;)
Llamame... recuerda que me lo prometiste!!

Ramón de Mielina dijo...

He aquí el resultado: la dirección de la escuela nos ha convocado a una reunión hoy para hablar de qué ha pasado... Vamos, para que demos (den) la cara... jajajaja... Las cosas mal hechas siempre salen mal. ¿No conocerán a Murphy?

J. dijo...

cuentanos como acaba

Ramón de Mielina dijo...

INCREIBLE pero cierto. Buen jefe el director de la escuela que dice que a él le dan de comer los alumnos y que es a los alumnos a quien tiene que defender... ¿Y esto cómo nos deja? A mí ligeramente cabreado... Es decir, que, una de dos, o nos toma por subnormales, dándonos la razón como a los tontos. O, dos, nos deberían devolver parte del importe pagado porque su profesorado no es todo lo bueno que debería (y esto no es mi opinión sino lo que deja traslucir el hecho de que él no defienda a su equipo).

En fin... así es la vida... gente cobarde y jefes que no dan la cara por su equipo ni le defiende...

Hoy en día, ni el mundo Disney es lo que era. Será que me tengo que volver Warner.