lunes, 18 de mayo de 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Estamos locos o qué?

COMENTARIO:
Veo, de todas maneras, que son más las formas que el fondo lo que ha molestado, porque lo que he dicho es:
- no a los medicamentos sin control y menos para menores

- no a pagar el aborto con dinero público
- no al aborto de 22 semanas
- no a Zapatero por estas medidas absurdas
Lo que me quedó por decir es que, evidentemente, hay casos extremos, como el riesgo de muerte o grave para la madre. Por supuesto, hay niños que no sobrevivirán más allá de la semana y se sabe con antelación pero, en mi opinión, no es una razón para matar a nadie. (No así la eutanasia -otro tema controvertido-, que la elige uno mismo sobre sí mismo y nadie le mata sin consultar). Tampoco veo que sea una razón para matar a nadie que el niño tenga, por decir algo, Síndrome de Down.
De todas maneras, me disculpo por las formas... y pido perdón a quien haya ofendido. Pero cada uno tenemos nuestra opinión en este caso... Ésta es la mía. Pero, al fin y al cabo, así es como entiendo un blog... un foro de discusión y me gusta que haya opiniones diferentes a la mía


A ZP se le ha ido la olla pero de qué manera... Píldoras del día después a la venta como si fueran chicles... Di que sí, hombre. Eso sí, el Feldene Flash sólo con receta, eh, no nos vaya a salir un tercer brazo. En el fondo, ZP es optimista, cree que todas las mujeres tienen la misma educación y saben que no puede tomarse una píldora cada vez que se emborrachan y follan sin condón. Qué más da, cada fin de semana una. Habrá que ver qué dicen los fabricantes de condones, que seguro que venden menos después de esto.

En realidad, ZP es un visionario porque ha visto un futuro que nosotros no vemos: ve un futuro en el que las niñas de 14 años son lo suficientemente maduras para saber las consecuencias de tomar 20 pastillas seguidas (de lo que sea, no sólo del día después), en el que todas las mujeres tienen la educación suficiente para saber cómo se usa un medicamento agresivo... un país de sabios, eso es lo que somos.

Claro que pueden saber cuándo y cómo tomar la dichosa pastillita pero no son maduras para comprar una jodida cerveza ni tomar alcohol. Se ve que la mayoría de edad es orientativa, depende del viento que sople.

Que yo no digo que no se den las pastillas, no señor. Pero que se den con control. Sólo falta que se den gratis. Porque todos sabemos lo que se valora lo que se da gratis... es decir, nada. Un lumbreras el ZP, de verdad.

Pasamos al aborto. Que digo yo que por qué la madre de ZP no decidió abortar, si hubiera una máquina del tiempo, yo me apuntaría voluntario para ir al año en que se quedó embarazada. ¿22 semanas? ¿Quién no ha visto una ecografía de 22 semanas? Pero si casi saluda el feto... Que le pregunten a las que hayan sido madres si el feto se mueve, si da patadas, si oye su corazón.

Propongo que las mujeres que aborten se vayan a casa con los trocitos de su feto, ese feto que no consideran un niño; con sus brazos en trocitos, sus pies, su cabeza a medio formar... Que se lo lleven en un botecito en formol, tal y como se llevan algunos su apéndice. Total... no es más que otro trozo de carne, ¿no?.

Quien quiera abortar que aborte, es más, lo vamos a pagar entre todos. No te jode. Esto y el cambio de sexo, claro que sí, las dos cosas más necesarias en una sociedad. Ahora bien, como tengas una infección que te cagas en los dientes, ya puedes ir prostituyéndote para conseguir la pasta que te va a salir (de tu bolsillo, claro). Pero no os preocupéis que si alguien se queda embarazada mientras se prostituye para pagar la operación, siempre puede comprar una pastillita, a la vez que compra unas patatas fritas con sabor a queso, y listo. Ah, y si por el trauma quiere cambiar de sexo, habrá packs de aborto-pastillas-operación. Qué más se puede pedir.

A mí no me da la gana de pagar un puto duro para que nadie aborte. Es una opción, como quien quiere ponerse más tetas o alargarse el pene. Ahora bien, si me piden pagar para temas de salud, entonces sí. ¿Es el aborto un problema de salud? ¡A otro perro con ese hueso ZP!

Así nos va.

Propongo drogas para todos, alcohol libre desde que uno nace... ah, y fumaderos de opio para todos porque si ZP se queda mucho tiempo más en el poder, vamos a ser un enorme W.C.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Días de fútbol

No me gusta el fútbol.

No entiendo el tipo aquel que llevaba una bufanda con un día de 26 grados a las 8 de la tarde. Tampoco a aquel otro que se desgañitaba mirando la pantalla, ¿se creería que le oían? Más allá, un gordo calvo con cara de buen rollo que se volvió Hulk cuando pitaron un penalti en contra de su equipo, tiró una silla y se marchó a casa gritando. Desde mi sitio se veía un tío con pinta de macho que terminó llorando como un niño cuando perdieron los suyos. A su lado, uno del otro equipo llorando por lo contrario, porque ganaron. Total, imposible hablar con toda esta panda de energúmenos a nuestro alrededor.

El otro día vi un partido del Barcelona contra... ¿un equipo inglés? Cuál, es otro cantar, ni idea. Fui a tomar algo a una terraza, con tiempo suficiente porque todos menos dos querían ver el puto partido. Tiene gracia que las dos personas que menos querían ver el partido de toda la terraza fueran los que llegaran antes y tuvieran el mejor sitio.

Lo pasamos bien viendo a todos los emocionados gritar, llorar, abrazarse, hacer el salvaje... Aguantamos la primera parte, que ya es todo un record para mí.

Hoy me asaltan las dudas. Hoy juega el Athletic la final. No me gusta el fútbol y me la trae floja si gana o no, pero reconozco que quiero que gane el Athletic. Es algo irracional. Quizá es esta parte la que no entiendo de que un pavo grite a la pantalla de la televisión como si le fueran a oir. Quizá hoy sea yo quien se convierta en Hulk. No lo creo. No me sé ni las reglas del juego. Pero puede que vaya a verlo. ¡Aupa Athletic!

lunes, 11 de mayo de 2009

La cuenta atrás...

Mi hermano mayor se casa... vaya momento, haremos de catalizador ¡y de lo que haga falta! ¡¡Y sólo queda una semana!!
:-)

jueves, 7 de mayo de 2009

Atrapado

"Lost" está siendo mi perdición, todos los días hasta las 2 de la mañana viendo del orden de 4 capítulos diarios... Cuando salió, vi unos cuantos capítulos y dejé de verla, sobre todo porque siempre me olvidaba de estar en casa a la hora que la echaban en la tele. Años después he empezado a verla desde el principio; primero la descargaba de Internet... ¡he acabado comprando todas las temporadas! (no en vano las series en DVD llevan salvando los resultados del vídeo unos años, ¡toma comentario!).

Quizá no es la mejor serie del mundo y tiene fallos de continuidad, amén de un guión escrito claramente a trozos (y a veces pienso que por una panda de "fumaos"). Me gusta porque cada poco cambias lo que pensabas de cada uno de los personajes... Voy por la cuarta temporada, ahora odio a Jack, Kate me parece una calienta pollas con poco cerebro y mi ídolo es Sawyer. Sahid me parece a ratos héroe, a ratos villano, pero se mantiene al margen. Y ya no hablo de Charlie que es el mayor metepatas del mundo, ni de Sun, esa coreana dura como la piedra con pinta de flor exótica.

Lo que más gracia me hace son los extras. Estoy seguro de que ahí anda metido hasta el apuntador: el primo tercero del cámara, la hija del director de fotografía, la abuela de la de vestuario... Creo que les prueban un día y si dan el pego como naúfragos, les hacen saltar con un paracaidas o aparecer en el sueño de alguien. Lo bueno de "Lost" es que nada necesita ser explicado. Todo el mundo sabe que los osos polares viven en la selva.

martes, 28 de abril de 2009

Gran Torino


Éste es el ejemplo de cómo un mal doblaje puede cargarse una película y, si no lo hizo, a punto estuvo. Gran Torino me pareció una buena película que se quedó en la mitad por varias razones. La primera, y la más importante, el pésimo doblaje al castellano (esto me pasa por no haberla visto en versión original, por vago). Ahí se perdieron los múltiples acentos de un barrio multicultural. La segunda razón sería que la relación entre el veterano y "los jamones" vecinos no estaba, en mi opinión, suficientemente desarrollada como para tener una línea lógica: del odio al amor en menos de un segundo. Claro que es lo que tienen las películas; un tiempo limitado. Otra razón es el aire de Al Salir de Clase de los actores jóvenes que rodean a Clint Eastwood, algo que probablemente sea consecuencia del doblaje, así que no resta puntos pero que sí es un comentario al margen. Por último, y algo que me sorprendió, fue ver en el dios de los vaqueros la misma cara durante toda la película. Esa cara que tantos éxitos le dió en su etapa en el lejano Oeste y en tantos otros filmes. Quizá sea su estilo, hacía mucho que no veía una película suya, pero, la verdad, es curioso como no se le mueve ni una ceja o, peor, se le mueve siempre la misma. La cara de soy-un-tipo-duro-pero-leal-hasta-la-muerte no me convenció en este contexto. Lo que me sorprendió es que, después de todo, la película me gustó. Me gustó el argumento, aunque no me convenciera del todo cómo estaba desarrollado. En el fondo, hasta me gustó Eastwood y su cara de mármol; puede que, al fin y al cabo, ahí esté su gracia. Me gustó también que, a pesar de los pesares, sí que transmite. Entonces me queda la duda de si una película es buena por lo que transmite o por cómo está llevaba. Supongo que una mezcla de los dos. Mi nota para Gran Torino es de un 6,5; no sale tan mal parada por el beneficio de la duda que le doy al pensar que en versión original puede llegar a mucho más.
*Lo mejor de la película, la compañía, por cierto.

sábado, 25 de abril de 2009

miércoles, 22 de abril de 2009

EL BUEN MOMENTO

Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.

Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron.
Y las hay que llenan todo
nuestro universo.

Y no es posible librarse
de su recuerdo.
- José Hierro -
Siempre me quedará la espina de no haberte acompañado a fumar ese último cigarro.

martes, 7 de abril de 2009

On the Road V - Síndrome de Estocolmo

Soy un prisionero del trabajo. Llegué incluso a mandar un mail a la 1 y media de la madrugada; había vuelto de cenar y se me ocurrió encender el ordenador, craso error. No disfruto de fines de semana básicamente porque trabajo todos los días de la semana. Sigo el sistema americano, así que hasta que cumpla 3 años en la empresa no tendré más que dos semanas de vacaciones al año, luego tres y así hasta que llegue a las 4 semanas cuando lleve más de 10 años. Por supuesto, esas dos semanas no me las puedo coger en agosto ni en Navidades, ni Semana Santa... vamos que es probable que me vaya de vacaciones con Max, mi amigo invisible. Lo pasaremos bien. Vivo en España pero no puedo cogerme las fiestas españolas... pero tampoco las americanas. No tengo tarjeta de crédito corporativa porque no tengo cuenta bancaria americana. Tardé mes y medio en empezar a cobrar la nómina y 3 meses en que me devolvieran los gastos de viajes. No conozco personalmente a casi nadie de la empresa porque, como es año de crisis, se ha suspendido la reunión anual en Estados Unidos. Mi móvil echa humo. Desayuno, como y ceno con la gente del curro. A veces también vamos de fiesta. Mi oficina varía desde una habitación de un hotel a un vestuario "acondicionado", e incluso he llegado a trabajar en baños. Aeropuertos, hoteles y pabellones son para mí mi hábitat natural desde hace algunos meses. Esta mañana he vuelto a llamar "casa" a un hotel. Mi ropa va de la maleta a la lavadora y de la lavadora a la maleta; no conoce armario. El portátil ya es una extensión tanto de mi hombro como de mis dedos.

A pesar de todo esto, estoy contento. Feliz. Me gusta mi trabajo. Leo todo esto, así de corrido, y lo que más me preocupa es que siga feliz. No siento que esté explotado como me dicen que estoy. Me gusta el trabajo y, en general, me gusta la gente con la que trabajo. No tengo tiempo libre como lo habría entendido hace 3 meses pero no tengo que estar 8 horas en una oficina. Al margen de quejas puntuales, estoy contento por la cantidad gente diferente que estoy conociendo, todas las ciudades que estoy visitando, lo que estoy aprendiendo... Entre otras cosas positivas, dentro de poco tendré la Iberia Plus oro, seré cliente VIP de las cadenas hoteleras y me harán la ola en Movistar. También es verdad que ahora me moriría si tuviera que volver a estar encerrado en una oficina todo el día. Tengo libertad: salgo y entro cuando quiero y cada día es diferente. Todos estamos en lo mismo, así que al final es verdad que somos como una gran familia y los tiempos para coger confianza con la gente se acortan.

Puede que tenga Síndrome de Estocolmo. Y qué si lo paso bien.

La Semana Santa... ese oasis entre las Navidades y el verano... me la he pasado en Andorra trabajando. Ha sido un infierno en cuanto a problemas; uno no sabe lo tercermundista que es este país hasta que trabaja allá. Atrapado en Andorra, un país cuyas leyes dependen de a quién conozcas, donde sólo se puede esquiar, comprar, ir a un balneario y donde todos los restaurantes cierran cocina a las 10 y media. Una semana allá... sin madrugar -porque ésta es otra de las ventajas de mi trabajo: no madrugo-, sin gastar un duro -todo por cuenta de la empresa... ¡Incluso pude esquiar un día e ir al Spa! No me quejo. Dicen que esto es una droga y que, una vez probado, uno no puede dejarlo. Estoy empezando a sentir los efectos. Y me gustan.

Siguiente parada: Tenerife. Quién sabe si en un tiempo no muy lejano no estaré en Costa Rica o en Guatemala. No será porque no me lo avisaron. La última señal llegó hoy. Y sigo feliz y lo seguiré si así fuera.

domingo, 5 de abril de 2009

Atardecer en Galicia

Imagínate una semana sin tener que leer el mail. Con el móvil a medio gas. Leyendo el periódico por las mañanas. Tomando el aperitivo en la terraza al caer la tarde. Jugando a las palas. Un buen libro. Y contigo.

jueves, 2 de abril de 2009

On the Road IV - Días de reuniones

Llega por fin el día en que uno tiene una semana en Barcelona, libre por decir de alguna manera. Tan feliz como ingenuo, hago la compra y por fin hay más que una mosca helada en las baldas de la nevera. Me imagino estrenando el horno, tomando un Cola Cao tranquilamente mientras veo una peli, dando un paseo hasta el Parque Güell... ¿Y qué ocurre? Que me tiro dos días enteritos jodido con dos reuniones. Dos días, dos reuniones... Me gustaría decir que son diez reuniones en dos días, pero no: han sido dos jodidas reuniones en dos jodidos días. Resultado: Ramón jodido.

Mis planes se fueron al garete el primer día. Desayuné en casa medio dormido pensando en que todo ese día iba a tener su recompensa a la noche cuando pudiera hacerme la maxi-ensalada que me merecía. Reunión de equipo en la chabola almidonada para revistas de decoración -impresionante, por cierto, muy buen gusto, la envidia me corroe-. Todo la mañana me la pasé preocupado porque no se oyera demasiado cómo sonaban mis tripas e intentando aguantar las ganas de mear porque el baño estaba justo al lado de la sala y se oía hasta el respirar. Uno tiene su elegancia y la poco que le queda no la va a tirar por el desagüe del retrete. La tarde la pasé aguantando las triples ganas de mandar la etiqueta a la mierda y salir como los perros a aliviarme junto a un árbol lejano. Ni os cuento el suspiro al llegar a casa a eso de las 12 de la noche... Detalles escatológicos aparte. Porque, por supuesto, hubo cena. Agradable eso sí, como siempre con ella. De hecho me di cuenta de que estaba hecho polvo cuando pagó la cuenta. Ahí me derrumbé y me focalicé en mi cama. Un día más. O un día menos, según se mire. No, mejor no mirarlo. Un día.

Un día más tarde, ahí estaba yo a la misma hora en el mismo hotel pero esta vez sin haber desayunado mi tazón de Cola Cao con la leche que me gusta y las galletas que me compré. A cambio tuve que desayunar en un hotel -uno termina odiando esos putos pseudohogares- para salir pitando en un taxi a la segunda reunión de la semana. Ésta hizo que la anterior me pareciera una broma. De 10 a 8 estuvimos ahí sentados. Mi culo quería ya recuperar su habitual forma redonda y desproporcionada, mis tripas sonaban a modo de protesta y yo me revolvía en mi silla cual mono enjaulado. Devoré la comida y a la tarde tuve el mismo problema, no aprenderé, como no aprenderán los lumbreras a diseñar oficinas donde los baños estén apartados. Un día más que llego a casa a la 1 de la madrugada, habiendo desayunado, comido y cenado fuera... Un día más sin mi maxi-ensalada. Al margen de que, una vez más, por seguir la coletilla, la compañía hiciera el trance mucho más agradable. De hecho hasta una copa me habría tomado. Claro que somos aves migratorias y él tenía otra ruta que seguir, como yo la mía.

Y aquí estoy, a las 1 y media de la madrugada escribiendo e intentando arañar al día el tiempo perdido a mi casa. Porque ésta sí es mi casa y no todos los jodidos hoteles en los que paro rumbo a vete tú a saber dónde.

Qué triste es darse cuenta de que uno dice "yo me voy a casa a dormir" cuando está en la habitación 307 del piso tercero, primer ascensor a la derecha...

*El lado positivo es que me eché unas risas, de las reuniones sacamos cosas en claro -aunque sólo durante las primeras 3 horas- y comí pescado. Me estoy divirtiendo en este nuevo trabajo. Siempre hay algo positivo. Incluso la mierda es estiércol.

lunes, 30 de marzo de 2009

miércoles, 25 de marzo de 2009

La frase del año

"En este mundo hay cosas que sólo puedes hacer sola y cosas que sólo puedes hacer con otra persona. Es importante ir combinando las unas con las otras"

Haruki Murakami

Tan importante es una cosa como la otra. Totalmente de acuerdo, Haruki.